La era de las ideas
Sí, es un título un poco ostentoso, pero me explico en seguida. Estamos en una época de cambios, el entorno empresarial evoluciona y no nos deja tiempo para las dudas: hay que adaptarse o resignarse a morir.
Pongamos, por ejemplo, el caso de United Parcel Service (en adelante, UPS). Es un gigante de la paquetería a nivel mundial, con una facturación en 2004 de 36.600 millones de dólares, muy por delante de su principal competidor FedEx. Pero esto no ha sido siempre así, a mediados de los 90, la competencia era más acusada. Pues bien, en el año 2000, llevó a cabo una excelente estrategia de B2C, invirtiendo 1 billón (sí, con b) de dólares en tecnologías de la información. Y desde entonces mantiene su liderazgo, basado en una interactividad total con el consumidor: puedes ordenar, pagar y realizar el seguimiento de los documentos y paquetes con total precisión, online, por supuesto. (para un estudio más detallado sobre este caso, podéis echar un vistazo a un artículo muy interesante del MIT Sloan Management Review titulado ” E-leader case study: UPS in distribution” .
Evidentemente, las ideas y la visión de negocio no son “gratis”: para que surjan se tiene que llevar a cabo un constante esfuerzo de puesta al día, es absolutamente necesario conocer el mercado, a los competidores, a los clientes…y anticiparse. Anticiparse a los cambios de estrategia de los rivales, a las necesidades de los clientes, a cambios en el marcado, y hacer esfuerzos constantes de re-ingeniería de la estrategia de negocio.
En los últimos años muchas empresas, (aquí en España, y particularmente en Catalunya, nos es muy cercano el caso de las empresas del sector textil), han mantenido la máxima de “si la empresa va bien, ¿para qué cambiar?”. Esta actitud acomodaticia no es perniciosa en un mundo inmovilista, donde las principales variables permanecen constantes, y la propia “inercia” mantiene el negocio en marcha. Pero, ¿y si el mundo cambia?. Pues si el mundo cambia y la estrategia es la misma, el fracaso es inevitable. En palabras de Albert Einstein: ” No hay nada que sea un signo más claro de demencia que hacer algo una y otra vez y esperar que los resultados sean diferentes.”. No quiero mostrar una visión pesimista, ni hablar de política económica, pero parece claro que España no puede competir con China, o con Polonia, en cuanto a mano de obra barata. Esto significa que las empresas que no han anticipado la deslocalización y no han realizado una estrategia de gestión adecuada, no podrán seguir adelante.
¿Y cuáles son las competencias necesarias para llevar a cabo estrategias de transformación empresarial? Pues la principal, y quizá la más difícil de gestionar, es la de considerar la importancia de las personas como artífices del cambio. Es el capital humano el motor del cambio, y también debe ser el encargado del éxito del mismo.
En definitiva, y volviendo al caso UPS, es evidente que la necesidad de cambio, y el desarrollo de la estrategia B2C, fue en su momento una decisión tomada por las altas esferas de la empresa, pero si no hubiera existido una alineación de sus miles de empleados con la estrategia de la organización, no hubieran conseguido el éxito.




